• La espuma de los jueves / escritura creativa

Curva


Cuando un escritor te recomienda con ganas a otro escritor (escritora en el caso que nos ocupa), es que el río agua lleva. ¿Has leído "Curva", de Aurora Delgado? No. Pues tienes que leerla, es muy buena. Así que encargo el libro con diligencia y con diligencia lo dejo en la pila de lecturas pendientes.


Después llega el momento de dar comienzo, por séptimo año consecutivo, un nuevo curso del taller de escritura en Valencina y yo, pues lo normal en esos días, andaba gestionando la bola de nervios, expectativas y pronósticos de desastres naturales, que me traen por la calle de la amargura en cada inicio de ciclo, cuando el mismo escritor que me recomendara "Curva" me anuncia que ¡oh, sorpresa! la mismísima Aurora Delgado viene a la rentrée.


La noche del día anterior a la visita, poseída por los remordimientos, solo me dio a tiempo a leer unas páginas antes de caer rendida. La propuesta para escribir de la semana iba sobre los principios y el primer capítulo de "Curva" es un ejemplo perfecto de buen arranque porque el mundo ordinario del protagonista ya contiene esa anomalía que lo estropeará todo. Juro que me dormí porque eran las dos de la madrugada y mi energía vital, bajo mínimos entre semana, agotó la batería. A cambio, diré que al día siguiente, y casi a la misma hora en lo había dejado de noche, en una especie de simetría poética espacio-temporal, lo daba por terminado sintiéndome, como siempre me pasa cuando una buena lectura llega a su fin, un poquito huérfana y con muchas ganas de hablar de ella.


"Una curva es una curva, un puente entre dos líneas rectas, un espacio donde el presente se alarga queriendo tocar el infinito".

Antonio, el protagonista, ha tomado pocas curvas en su vida, una vida asfaltada en línea recta por otros. Él solo ha tenido que dejarse llevar por la inercia, esa energía engañosa cuya ley establece que un cuerpo, a velocidad cero, permanecerá en estado de reposo o, en un movimiento rectilíneo, a velocidad constante, siempre y cuando una fuerza externa no actúe sobre él. La fuerza externa que modificará la velocidad de Antonio y provocará la salida del carril le llega en forma de curva y del personaje que habita en ella, Raimundo.


La historia transcurre en un solo día pero contiene la vida completa del personaje principal a través de saltos rápidos en el tiempo, como el pensamiento, y unos puntos de giro asombrosos, dolorosos y oscuros, que lo sacuden y arrastran por las esquinas de su existencia. El espacio lo componen lugares como Camas, el Aljarafe, Melilla... Sures de un sur árido, pobre, sucio y desértico que irrumpen como un personaje más, haciéndose imprescindibles, plásticos y presentes.

La historia, como su título, hace a Antonio girar y girar, y con cada giro perderá de vista la carretera, las luces y el sucedáneo existencial en el que permanecía quieto. Y nosotros, los lectores, al igual que Antonio, nos vemos obligados a bajar del coche, a pisar la tierra y su polvo, a ensuciarnos con él y, de alguna manera, a tomar decisiones venciendo la inercia que nos ancla a la nada.


Todo esto (y muchísimo más) en apenas 170 páginas que se leen de corrido, con el corazón en un puño y asombrándote a cada paso de las curvas que puede tomar una vida. Cualquier vida.


Así que, si no habéis leído "Curva" de Aurora Delgado, tenéis que leerla. Porque es muy buena.

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