• La espuma de los jueves / escritura creativa

LAS HERMANAS BUNNER

Actualizado: feb 19


Siempre es un auténtico placer, al menos para mí lo es, abrir una novela de Edith Wharton. De repente, salto hacia atrás en el tiempo y el espacio y viajo, sin el más mínimo esfuerzo, al Nueva York de finales del siglo XIX o principios del XX ¿Quién no sacaría billete para esta mágica máquina del tiempo? Como yo no puedo resistirme, así es que llegó a mis manos esta pequeña novela en tamaño, que no en contenido, de la maravillosa escritora y descriptora de ambientes, Edith. La edición de Contraseña editorial, no me lo negareis, es preciosa, cómoda para leer y resistente (porque creo que he tirado este libro al suelo unas cien veces y ahí sigue, aguantado el tipo). El prólogo, de Soledad Puértolas, es un verdadero prólogo que pone en contexto la obra y facilita su lectura además de animarte a ello. Y, por si todas estas razones fueran pocas, he de decir como inventario personal que lo he leído en Lanzarote, mi nuevo lugar preferido en el mundo. Una isla a la que ya sueño con volver desde el mismo instante en que he vuelto a poner los pies Sevilla y hace frío.


Dos hermanas solteras regentan una pequeña mercería en cuya trastienda viven sin grandes lujos. Son tiempos difíciles y el negocio apenas da beneficios para poderse mantener, por eso, cuando la hermana mayor consigue ahorrar algo de dinero y le regala a pequeña por su cumpleaños un reloj de mesa con el que adornar el humilde salón y de paso, sus humildes vidas, no puede adivinar hasta qué punto desde ese mismo instante sus destinos empezarán a cambiar. Hasta el día en que entra el reloj por la puerta, las hermanas han vivido sin un tic tac que les recordara el paso del tiempo. Este reloj (objeto a través del cual se estructura la trama) marcará un antes y un después en la sencilla vida de estas mujeres que parecían ajenas al paso de las horas y todo lo que ello conlleva.


La historia se cuenta a través de los ojos de la hermana mayor, es ella la que le compra el reloj a un comerciante cuya tienda no queda muy lejos de la mercería. Ese hombre será el segundo punto de inflexión de la historia, ya que bajo los largos vestidos negros de estas mujeres empieza a bullir la sangre como la lava de un volcán (disculpad la metáfora pero es que estoy aún en Las Canarias). Los deseos reprimidos, la legítima necesidad de cambiar de vida o la renuncia a esa necesidad, el cuidado, los sacrificios... ¿Merecerán la pena? Ese es el camino que deberán recorrer los personajes. En su final, asombroso, hay resquicio para la esperanza, la reflexión y, aunque solo sea un poquito, para una leve sonrisa.

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