• La espuma de los jueves / escritura creativa

Matadero cinco

Actualizado: 8 ene


Cuando Kurt Vonnegut se alistó en el ejército norteamericano y fue enviado a combatir en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, su vida, aunque esto sea utilizar un lugar común, cambió para siempre. No volvió siendo el mismo por más que, en apariencia, la normalidad fuera la tónica general tras el final de la contienda.


Vonnegut estaba tocado. Aquella experiencia le quemó las entrañas, le anestesió los recuerdos y, solo una vez que pasaron los años, necesitó contarla y escribir sobre ella.


Veinte años después de su regreso de Dresde —buscad el nombre de Dresde en Internet porque hubo allí más muertes que en Hirohima—, Vonnegut supo cómo afrontar la escritura de esa horrible parte de su vida. Pero entonces las palabras le parecieron insuficientes o demasiado usadas. Las imágenes que guardaba en la memoria a fuego, perdían potencia e intensidad cuando trataba de volcarlas a las páginas. No transmitían lo que él necesitaba contar. Y era necesario contarlo.


No voy a extenderme demasiado porque él lo cuenta a la perfección en el prólogo del libro. Un prólogo que es realmente el primer capítulo de la novela. Necesitarán leerlo para entender todo lo que viene después. Y viene mucho. Porque...

¿Cómo se narra una guerra? No se puede.

¿Qué sentido tiene la guerra? No lo tiene.

¿Qué palabras podemos usar? No existen.

Partiendo de eso, de que Vonnegut no puede contar las cosas tal cual fueron, de que no hay un sentido posible que dar al sinsentido de las guerras, de que no hay palabras tras la muerte y la destrucción que provocan los bombardeos, el escritor crea a Bill Pillgrim, cuyo significado es “peregrino”, un niño que, como él, es enviado al infierno. Y a través de Bill, de manera fragmentaria y oligofrénica, conoceremos la esencia de lo que Vonnegut quiere y necesita contarnos.


Este es uno de esos libros que leí en un solo día. No pude ni quise, despegar los ojos de las páginas. Te va a coger de la mano y a sumergirte donde nunca antes habías estado; bien porque entres en un campo de concentración nazi, bien porque huyas por un bosque, descalzo y perseguido por perros, bien porque viajes a un planeta lejano, muy lejano al nuestro en el que las guerras han existido siempre y siempre (para nuestra desgracia) existirán.

Lo recomiendo con todas mis fuerzas. Es una maravilla narrativa y humana. Pura Literatura.

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