• La espuma de los jueves / escritura creativa

NO LO CUENTES, MUÉSTRALO

Actualizado: feb 25


Contar es referir una cosa
Mostrar es exponer una cosa de forma que puede ser vista por alguien con detenimiento. Hacer patente o dar a conocer una cualidad, un sentimiento o un estado de ánimo.

En la repetidísima frase "no lo cuentes, muéstralo" se esconde una de las grandes máximas de la narrativa. No es fácil entenderla de primeras ni llevarla con éxito a la práctica pero os asguro que cuando se logra dominar se consiguen grandes avances porque los relatos suben de nivel. Tampoco es sencillo explicarla pero si mis experiencias os sirven, y espero que sí, contaré que el error, vicio o creencia más común en los primeros relatos de quienes escribimos es empeñarnos en contarlo todo. Por eso usamos narradores invasivos e intervencionistas que se obstinan en explicar al lector o lectora cada detalle de lo que está pasando y el personaje piensa o siente. Es común encontrar frases como: "Juan está deprimido porque no encuentra trabajo" en vez de, por ejemplo, describirnos el estado en que la madre de Juan encuentra el apartamento de su hijo la mañana en que va a visitarlo y tiene que abrir la puerta con su propio juego de llaves.


"La pequeña corriente de aire que se activa al abrir la puerta, hace rodar por el suelo un enjambre de pelusas en todas las direcciones. Huele a cerrado. La estancia sin ventilar mezcla en el ambiente el olor a tabaco, cebolla y leche agria. En la mesa del salón, amontonados los platos de varios desayunos, almuerzos y cenas, aunque está segura de que no han sucedido en ese orden. Recoge lo que puede de una vez y lo lleva en un precario equilibrio hasta la cocina donde el paisaje no mejora. La lavadora sigue llena de ropa mojada, ella misma la puso en marcha antes de marcharse el último día insistiendo en que tendría que tenderla en cuanto acabara o todo lo que había dentro se apulgararía. Ahora habrá que volver a lavarla. La pequeña planta de perejil está seca, muerta, sobre una triste alfombra de pequeñas hojas marchitadas. El reloj de la cocina señala las 13:36. Juan aún sigue en la cama".

Si al ver este escenario el lector advierte el estado de ánimo del protagonista, no será necesario decir que Juan está deprimido, los detalles muestran que lo está. Haz que esa idea tome forma en la mente quienes leen sin que tengas que contarlo. Todos hemos pecado en esto de revelar con palabras del narrador lo que le pasa al personaje, de tal manera que, cuando llega la acción (eje del relato), la convertimos en algo monótono, predecible y aburrido. En multitud de ocasiones llegamos a contar y mostrar la misma cosa varias veces en una especie de psicosis aclaratoria para que los lectores "entiendan" lo que le estamos narrando.

¿Qué ha pasado cuando pasa esto? Una posible respuesta, quizá, podría ser que nos hemos limitado a contar algo pero hemos sido incapaces de hacer que quienes nos leen o escuchan, lo vean. Y no lo ven (del verbo ver) porque no se lo hemos mostrado (del verbo mostrar) ya que nos hemos limitado a poner en práctica una única acción poco efectiva en literatura; el verbo contar. Sin más. No ha habido magia ni se ha abierto la ventana que toda historia requiere para adentrar a los lectores en nuestro universo. El lector quiere y necesita ver con sus propios ojos el paisaje, sentirlo, experimentarlo con sus propias sensaciones, percibir las escenas a través de sus sentidos. Eso es "mostrar algo" y, me darás la razón, no es ni parecido a que te lo cuenten.

De hecho puedes buscar en tu memoria esos momentos —son fugaces, repentinos— en los que estás leyendo un libro y de repente ves lo que te está mostrando. Estás ahí junto al personaje, en su lugar, en su casa, en su piel. Lo vives, lo experimentas, eres absolutamente capaz de reconocerlo porque tú lo has sentido antes y sabes cómo es.

Te hago una pregunta más: ¿Qué hace que eso ocurra? Varias cosas aisladas o encadenadas que el autor ha ido añadiendo a su relato para horadar la mente o el corazón de quienes estamos al otro lado del papel. Un gesto del personaje, una mueca, un olor, un roce, una frase dicha sin ganas, que de tan natural y deslavazada nos hace escucharla, comprenderla… Y ¡zas!, vemos la escena, vemos al personaje, entendemos lo que se hace presente, real. Porque nos lo han mostrado. Lo vemos.

#PROPUESTA: MUÉSTRAMELO Propongo varias situaciones en las que al personaje le sucede ese "algo" que debemos esforzarnos en mostrar. Sin contar. Son solo ejemplos que podéis utilizar en un relato para mostrarnos sin necesidad de ir contándola. Un personaje que está desesperado (por el motivo que sea)
Un personaje que se está enamorando (y a lo mejor, se resiste a estarlo)
Un personaje al que le preocupa algo (tú decides qué puede ser)
La opinión de un personaje (sobre cualquier tema)
3 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo