• La espuma de los jueves / escritura creativa

AUTOBIOGRAFÍA DE MARILYN MONROE

Actualizado: feb 10




Confieso mi absoluta mitomanía —en su segunda acepción del diccionario— con Marilyn Monroe. Yo, que no soy nada mitómana ni admiro en demasía a nadie que no conozca de cerca, es ver una imagen de esta mujer y me quedo embobada, atrapada por la manera que tenía de mirar a la cámara y posar, de mostrar al mundo lo que al parecer no era. Algo así hacemos todos, ¿no? Ahí está Instagram o Facebook (y sus filtros) por si quedan dudas. No guardo estampitas de santos ni vírgenes pero de Marilyn las coleccionaría todas. Le haría un altar, con velas, luces de camerino y rezos, en todas y cada una de las rejillas de ventilación del metro. Me gusta ese halo que desprende, da igual los años que pasen. Qué le voy a hacer, si hasta podría llegar al éxtasis, arrobada cual Santa Teresa, hojeando las preciosas y lacadas páginas de los libros que hay de ella en casa. Sorpresas que te llevas cuando unes tu biblioteca a la de tu marido, (esto es un matrimonio consumado), que de cine tiene un buen número. Este verano, con motivo del aniversario de su muerte, vi en la 2 el documental titulado "Love, Marilyn", hecho a partir de sus propios poemas, cartas y notas. A las pocas semanas un amigo me recomendó "Autobiografía de Marilyn Monroe", más que en alusión a la actriz, en alusión al autor, Rafael Reig, del que los dos estábamos leyendo algo. No tuvo que repetírmelo dos veces; con ese escritor y ese título, ya sabía yo que lo iba a buscar. Imagino, por las similitudes con "Love, Marilyn", que Reig investigó a fondo sus notas y escritos.Que antes de escribirla, la escuchó. Marilyn en la novela es la mujer de 36 años que está cerca del final. Sola, alcohólica y adicta a las pastillas, sí, pero sabia y atrozmente lúcida, también. Su voz, única voz que escuchamos, como la protagonista absoluta que es, está dirigida en todo momento a Andrew, Andy en la intimidad de la consulta, un psiquiatra que la recibe cuando ya no quedan amigos ni amantes ni familia ni directores de cine. Un desconocido y la necesidad de contar sin tapujos. Buen cóctel. Nunca, jamás se llega a conocer del todo a una persona por muy famosa que sea y por muchas intimidades que ella misma o la prensa se encarguen de airear. La niña abandonada, maltratada y violada que, por más que suene a tópico no deja de ser una verdad, necesitó lo que todas y todos en esta vida anhelamos, que nos quieran, que nos digan lo bien que hacemos a veces esto o aquello, que nos acepten sin reticencias. Pase lo que pase. Queremos que nos quieran a toda costa. He leído el libro como hojeo sus fotografías. Me lo he bebido sin pestañear. Me he sentado en un lado de su diván y he asistido fascinada a la terapia. Qué corto se me ha hecho y qué duro a la vez. Luego, cuando he buscado fragmentos del documental para revisarlo, me he encontrado con titulares obscenos y he sabido que murió desnuda, sin dientes, boca abajo y amoratada. Que tenía el pecho pequeño y que sus efectos personales, metidos en una misteriosa maleta que nadie al parecer reclamó, fue comprada en subasta por un mago japonés. Marilyn es inagotable, sus películas, sus fotos eróticas para un calendario, la manera en que solo ella fue capaz de cantar el odioso cumpleañosfeliz. Está todo en internet, como un icono triste, bello y roto. Como un buen personaje, cuya máscara la ocultó hasta el fin de sí misma y que, desgraciadamente, la convirtió en inmortal. Lo que no sé es si a ella le gustaría. Lo que quiero contar es lo que tengo en la cabeza platos sucios deseos sucios flotando alrededor antes de que yo muera MARILYN MONROE Poema garabateado para Norman Rosten en los años cincuenta.

Publicado por María el septiembre 29, 2020 2 comentarios:

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